….
⁄No existía el precio. Algunas familias se quedaron
con lo puesto y unas monedas ingenuamente ocultas en sus bolsillos, como en
tiempos normales. Al segundo día estábamos en los alrededores de Marash. Los
habitantes armenios quedaron abatidos. Nos dieron pan, agua, nueces y nos
consolaron. Todavía no les había llegado su hora de sangre y fuego Éramos parte
de una caravana de desposeídos. Algunos en condiciones deplorables fueron
recogidos en templos y colegios. Allí vendió mi padre todo el ganado acarreado.
En cambio, adquirió un caballo y dos burros.
Había una marcha por
delante y cuando uno no conoce dónde va, seguramente le espera un largo camino
(⁄).Comenzamos a presentir el desierto cuando alcanzamos la ciudad de Rakka
(⁄).Era cuestión de tiempo.
Los relatos nos espantaron. Aquellas palabras que todos piensan pero ninguno
pronuncia, estaban flotando entre nosotros. Habían visto apaleos hasta la
muerte, el arrancamiento de uñas, cabellos, barba, bigotes…
(⁄).Lo más dramático era
observar los rostros. Jamás había visto personas tan delgadas .Los pómulos
salientes parecían alejarse de los ojos hundidos. Tenían las mejillas vacías,
los labios afilados eran insuficientes para contener la dentadura que
sobresalía de sus bocas (…)
En Der-el-Zoor era común tropezar con cadáveres; a
veces era ineludible avanzar sobre ellos, aunque mirábamos atentamente para
descubrir algún movimiento que diferenciara a los vivos.
La sed era una forma
insoportable de tortura. Muchos deliraban antes de morir. Las frecuentes
diarreas acentuaban la deshidratación en un clima infernal. La búsqueda de agua
se convirtió en nuestra tarea primordial. Nos sentíamos avergonzados de nuestra
condición. Mucho más cuando vimos a niños mendigando (⁄).Todos teníamos hambre.
Hambre es una palabra insuficiente para describir nuestra condición. La falta
de alimento nos estaba cambiando, no sólo el cuerpo …
TESTIMONIOS
DE SOBREVIVIENTES- La marcación del enemigo - Los preparativos del holocausto Sobreviviente Agop Bedrossian (nacido en
1900 en Geben, Turquía. Extraído del libro Armenia, pág. 44- 45 (3)
Nosotros
los sobrevivientes Erika Blumgrund
Nosotros, los
«sobrevivientes»
¡De repente nos
encontramos en el proscenio!
Iluminados,
examinados, interrogados, por sentimientos,
Por el modo de
transmitirlo a nuestros hijos,
Por los
comentarios de ellos…
Diferenciados de
la gente «normal»
Nos sentimos
clasificados en una categoría especial.
Nosotros, los
«sobrevivientes»
Hemos despertado
el interés de psicólogos,
Historiadores,
escritores y cineastas.
En una suerte de
«pánico a la hora de cierre»
-claro, «cada vez
somos menos»-
Nos vimos
urgentemente «descubiertos»,
Y debemos –así nos
dicen-
Cumplir con el
compromiso
De perpetuar lo
vivido y revelar
Nuestra alma a la
posteridad.
Así desenterramos
los recuerdos
Del último cajón…
Reabrimos las
viejas heridas
(¿acaso alguna vez
cicatrizaron?)
Porque nada debe
perderse,
Ni siquiera las
lágrimas.
Valientemente nos
ubicamos en la luz del proscenio.
Nosotros, «los
sobrevivientes»
PARA SEGUIR REFLEXIONANDO : EL HORROR EN PRIMERA PERSONA
VER ACTIVIDADES EN https://docs.google.com/document/d/1rRLa1-lAwl0g_3Q-ybMbHsoq9gSNWMwXwEQvBEWhtBo/edit





